Tanto la autoestima como el autoconcepto son conceptos que utilizamos para referirnos a nosotros mismos.

A través del autoconcepto y de la autoestima nos describimos como personas, nos valoramos y formamos una idea de cómo somos en diferentes aspectos de nuestra persona tanto a nivel personal como a nivel social.

De forma general podríamos decir que la autoestima y el autoconcepto definen el cómo nos percibimos a nosotros mismos.

Diferencia entre autoestima y autoconcepto

Como hemos dicho, la autoestima y el autoconcepto, son conceptos que están muy relacionados.

Podríamos decir que el autoconcepto es la percepción que tenemos acerca de nosotros y la forma en la que nos describimos a través de palabras y la autoestima tiene un componente más emocional.

La autoestima se refiere más bien a cómo nos sentimos, a cómo nos valoramos a nosotros mismos siendo como somos en diferentes contextos: académico, social, personal, profesional o físico.

Ejemplos para diferenciar autoestima de autoconcepto

Para diferenciarlo bien, voy a poneros un ejemplo:

Imaginaos que una persona se refiere a sí misma como introvertida. Esa descripción que hace de sí misma forma parte de su autoconcepto.

Luego esa persona hace una valoración de esa característica: Soy introvertida pero no me gusta ser así porque tengo dificultad para hacer amigos y mantenerlos. Esa valoración que hace sobre una característica que la define, pertenecería más a lo que consideramos autoestima.

diferencia entre autoestima y autoconcepto

Cómo se desarrollan el autoconcepto y la autoestima

El autoconcepto y la autoestima se forman a través de nuestras experiencias con otras personas y  también teniendo en cuenta la explicación que realizamos sobre nuestro propio comportamiento. 

Es decir, el autoconcepto y la autoestima se van desarrollando con el tiempo a través de las percepciones que tenemos acerca de nosotros mismos en interacción con el ambiente que nos rodea y en cuando comparamos nuestras actitudes y nuestras acciones con las de otras personas. Por este motivo están también muy relacionados con el desarrollo de la personalidad.

Etapas de desarrollo del autoconcepto y la autoestima

Según Gurney el autoconcepto se desarrolla en tres etapas

Etapa del sí mismo primitivo

Esta etapa va desde el nacimiento hasta los 2 años de edad. A través de la relación con los padres y otras personas cercanas del entorno, los bebés van percibiendo que son una entidad diferenciada a la del resto de personas.

Etapa del sí mismo exterior

La etapa del sí mismo exterior va desde los 2 hasta los 12 años. En esta etapa se va desarrollando una mayor autoconciencia de uno mismo de forma progresiva. Al principio de esta etapa nos identificamos con aquello que nos gusta o con cualidades que deseamos y las hacemos propias, no nos comparamos con los demás. A medida que vamos creciendo vamos siendo más conscientes de cómo son otras personas, vamos describiéndolas con palabras y se va desarrollando la conciencia de uno mismo a través de las experiencias de éxito y de fracaso, de la relación con nuestros padres, profesores, amigos, abuelos…

desarrollo de la autoestima y el autoconcepto

Etapa del sí mismo interior

Durante esta etapa que comienza alrededor de los 12 años, los niños o, ya, adolescentes tratan de crear un concepto acerca de sí mismos. Es una etapa en la que las interacciones sociales influyen mucho en la percepción sobre uno mismo. También se es más consciente de cómo las acciones de uno afectan a otras personas, lo que hace que también los adolescentes se vayan definiendo en base a estas reacciones que provocan en los demás.

¿Qué influye en la formación de la autoestima y el autoconcepto?

El concepto y la evaluación que hacemos sobre nosotros mismos no podría formarse sin un ambiente con el que interactuar. Por este motivo una de las variables que más influyen en la formación del autoconcepto y la autoestima es el contexto social y cultural en el que nos movemos. 

Así mismo, el estilo de apego que desarrollamos durante la infancia es primordial para que tengamos una buena relación con nosotros mismos ya que influye directamente en cómo interactuamos con el ambiente en el que estamos inmersos.

El desarrollo de unas buenas habilidades sociales también es importante en el desarrollo del autoconcepto y la autoestima ya que el autoconcepto está muy relacionado con la conducta social. Ser consciente de que se tienen las suficientes habilidades sociales da seguridad a la hora de afrontar situaciones de carácter social.

Dimensiones del autoconcepto y la autoestima

El autoconcepto y la autoestima se componen de diferentes dimensiones. Hay varios modelos multidimensionales del autoconcepto que varían en función de los factores que constituyen esa multidimensionalidad y de la relación que hay entre esos factores. 

Yo voy a resumir de forma breve 4 dimensiones sin centrarme concretamente en ningún modelo explicativo, pero teniendo en cuenta a la mayoría de ellos.

Dimensión social del autoconcepto

La dimensión social del autoconcepto engloba la percepción que una persona tiene acerca de sí misma como ser social. 

¿Qué tenemos en cuenta para valorarnos y describirnos a nivel social? 

Para valorarnos socialmente podemos tener en cuenta estos tres componentes: 

La aceptación social, es decir, el cómo percibimos que nos acogen los demás.

La competencia social, la percepción que tenemos sobre cómo nos desenvolvemos en situaciones sociales.

La responsabilidad social, que es la percepción que tenemos sobre nuestra aportación o contribución a la sociedad.

Dimensión personal del autoconcepto

En la dimensión personal del autoconcepto entran las percepciones y valoraciones que hacemos sobre nosotros mismos en diferentes áreas de nuestro yo. Para realizar una valoración en el área personal tenemos en cuenta el nivel de desarrollo personal y la inteligencia emocional.

Desarrollo personal

Para valorar el desarrollo personal se tiene en cuenta la madurez psicológica, que tiene que ver con la autorrealización y los valores que tenemos como personas. Esto influye directamente en el bienestar psicológico ya que ser conscientes de ello nos permite mejorar el nivel de satisfacción vital.

Dentro de la madurez psicológica también se tiene en cuenta la autonomía, la autosuficiencia y la superación personal, es decir, el afrontamiento de dificultades que van apareciendo durante la vida, así como metas que vayamos alcanzando a lo largo del tiempo.

Inteligencia emocional

La inteligencia emocional se valora por el nivel de conciencia que tenemos sobre nuestros estados afectivos o emocionales, por la compresión y regulación de nuestras emociones, la empatía y la expresión emocional.

Salovey y Mayer (1990) entienden la inteligencia emocional como una parte de la inteligencia social. Lo ven así porque una alta inteligencia emocional permite controlar las emociones tanto propias como de los demás, nos permite diferenciar las emociones y, con esa información, guiar nuestro pensamiento y nuestro comportamiento en función de nuestro objetivo. 

Dimensión física del autoconcepto

En la dimensión física del autoconcepto entran las percepciones, valoraciones y confianza que tenemos en diferentes aspectos de nuestro ámbito físico. 

Según Goñi, Ruiz de Azúa y Rodríguez (2006) para generar el autoconcepto físico tenemos en cuenta nuestra habilidad física, la condición física, la fuerza y el atractivo físico.

dimensión fisica del autoconcepto

Dimensión académica o profesional del autoconcepto

La dimensión académica o profesional del autoconcepto engloba la percepción tenemos acerca de nosotros mismos en el trabajo o a nivel académico. 

Dependiendo de si estamos trabajando o estudiando, tenemos en cuenta diferentes variables con las que valorar nuestro autoconcepto a nivel profesional o académico. 

Algo común, es que, tanto en el autoconcepto profesional como en el académico, tiene mucho que ver nuestro rendimiento general. Pero no sólo elaboramos un autoconcepto basándonos en nuestro rendimiento, ya que cada profesión o área de estudio requiere de ciertas habilidades que también tenemos en cuenta para valorarnos.

Hasta aquí el artículo de hoy, espero que con él os hayáis hecho una idea de qué la autoestima y qué es el autoconcepto, en qué se diferencian y cómo se forman.

Escrito por Esther Blázquez Álvarez, psicóloga en Epsiba Psicología

Referencias bibliográficas

Cazalla-Luna, Nerea & Molero, David. (2013). Revisión teórica sobre el autoconcepto y su importancia en la adolescencia. Revista Electrónica de Investigación y Docencia (REID). Revista Electrónica de Investigación y Docencia. 43-64. 

Goñi, E., Fernández, A. (2007). Los dominios social y personal del autoconcepto. Revista de Psicodidáctica, 12(2), 179-194.

Esnaola, I., Goñi, A. y Madariaga, J.M. (2008). El autoconcepto: perspectivas de investigación. Revista de Psicodidáctica, 13(1), 179-194.   

Esnaola, I. (2005). Desarrollo del autoconcepto durante la adolescencia y principio de la juventud. Revista de Psicología General y Aplicada, 58(2), 265-277.    

5/5 - (11 votos)