El Trastorno Límite de Personalidad, a mi modo de ver, es uno de los trastornos mentales más complejos y variables que hay, ya que en cada persona se experimentan los síntomas de modo diferente. En este post podrás conocer cuáles son las características clave del trastorno límite de personalidad, sus posibles causas y su tratamiento.

Indice

¿Qué es el Trastorno Límite de la Personalidad?

El Trastorno Límite de la Personalidad es una condición de salud mental que, aunque cada vez más reconocida, todavía es incomprendida por gran parte de la sociedad y, en algunas circunstancias, incluso por profesionales de la salud.

En la quinta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V), el Trastorno Límite de la Personalidad se encuentra situado dentro del grupo B de los trastornos de la personalidad. 

Además del Trastorno Límite, en este grupo se encuentran los trastornos antisocial, histriónico y narcisista de la personalidad. Estos trastornos de la personalidad se relacionan por presentar comportamientos impredecibles, dramáticos o excesivamente emotivos, por la impulsividad y la no adaptación a las exigencias sociales o del ambiente.

Para ser diagnosticada con un Trastorno Límite de la Personalidad, una persona debe cumplir con al menos cinco de los nueve criterios especificados en el DSM-V. Estos criterios incluyen:

  1. Esfuerzos frenéticos para evitar el abandono, ya sea real o imaginado.
  2. Relaciones interpersonales intensas y volátiles, marcadas por la idealización y devaluación.
  3. Inestabilidad en la autoimagen o en la identidad.
  4. Impulsividad en áreas potencialmente dañinas, como gastos excesivos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria o ingestas alimenticias compulsivas.
  5. Comportamientos recurrentes de autolesión o amenazas o intentos de suicidio.
  6. Inestabilidad emocional debido a una marcada reactividad del estado de ánimo (por ejemplo, episodios intensos de tristeza, irritabilidad o ansiedad).
  7. Sentimientos crónicos de vacío.
  8. Accesos de ira intensa y dificultad para controlar la ira.
  9. Despersonalización o síntomas paranoides transitorios en respuesta al estrés.
chica tumbada sobre la cama con la mirada perdida

Características del Trastorno Límite de la Personalidad

Si algo define al Trastorno Límite de la Personalidad es la inestabilidad. Esta inestabilidad se da a todos los niveles: afectivo, emocional, en las relaciones con los demás, en el autoconcepto, la autoestima, la imagen de uno mismo, las metas, deseos, etc.

Inestabilidad Emocional

De forma general, podríamos decir que todas las personas con un Trastorno Límite de la Personalidad presentan una sensación de vacío continua, cambios emocionales y afectivos que no deben confundirse con un trastorno bipolar, aunque a veces también puede diagnosticarse, a parte del trastorno límite, este trastorno, e inseguridad en sí mismas.

Impredictibilidad

Los cambios a nivel afectivo y emocional suelen asociarse a cambios en el comportamiento que son igual de bruscos que el cambio afectivo, por lo que las personas de su entorno pueden ver a a esa persona como impredecible.

Impulsibidad

Las reacciones emocionales de una persona con un trastorno límite de personalidad, suelen ser muy intensas y desproporcionadas en relación a lo que ocurre. Esto les lleva a tener comportamientos impulsivos como las autoagresiones, intentos de suicidio, conductas de riesgo, agresiones verbales a otras personas, compras compulsivas, consumo de drogas sin control…

Una vez que han realizado actos impulsivos, normalmente se sienten mal y acaban reforzando la imagen negativa que tienen de sí mismas, influyendo en su autoconcepto y autoestima.

persona tumbada echándose pastillas en la mano

Relaciones inestables

Teniendo en cuenta esa impulsividad, muchas de las personas con un trastorno límite presentan inestabilidad en las relaciones afectivas, pasando de idealizar y adorar a alguien, a detestarlo y no quererle cerca por motivos que realmente no son tan graves como para generar esta reacción.

Además de la idealización y devaluación de las personas de su alrededor, los cambios emocionales que experimentan las personas con un trastorno límite, afectan a su comportamiento: a veces se aíslan sin motivo aparente, otras veces demandan mucho afecto, lo que hace difícil que las personas entiendan lo que está ocurriendo.

Sensación de vacío y temor al abandono

También es frecuente el temor a la soledad y al abandono, sobre todo de la persona en la que tienen el foco afectivo en ese momento. Esto, muchas veces, acaba desencadenando dependencia emocional hacia esa persona. 

El temor al abandono también puede hacer que aparezcan celos o deseos de exclusividad en las relaciones tanto a nivel de amistad, como de pareja.

Problemas de aceptación hacia uno mismo

No es extraño que el trastorno límite de la personalidad aparezca junto problemas relacionados con la conducta alimentaria

Habitualmente, no se gustan a sí mismas ni personal ni físicamente, lo que les puede llevar a adoptar patrones de alimentación típicos de un TCA: no comer, hacer excesivo ejercicio físico, vómitos, uso de laxantes, aparición de atracones…

Gravedad del trastorno límite de la personalidad

La gravedad del trastorno límite de la personalidad varía en función de la persona. Algunas de ellas pueden tener varios ingresos hospitalarios durante su vida, mientras que otras no necesitan ningún ingreso, requiriendo únicamente tratamiento ambulatorio.

Sin embargo, es cierto, que todas las personas con un trastorno límite sufren, aunque, a veces, a las personas de su entorno, les parezcan imposible que ante ciertas situaciones puedan sentirse así y los perciban como personas manipuladoras, realmente lo experimentan así.

El trastorno limite de personalidad, suele conllevar la presencia de otros trastornos mentales como trastornos del estado de ánimo, ansiedad, consumo de sustancias o adicciones y trastornos de la conducta alimentaria o de la imagen corporal.

chica de perfil mirando hacia abajo y con la mano frente a su cara

Además, es frecuente que las personas con un trastorno límite tengan intentos de suicidio o conductas autolesivas que pueden ser graves. También pueden tener reacciones explosivas de ira, así como otras reacciones emocionales muy intensas, lo que suele perjudicar la relación con su entorno.

Qué causa el trastorno límite de la personalidad

No hay algo concreto que cause el trastorno de personalidad límite, sino que, como en la mayor parte de los trastornos mentales, influyen factores tanto ambientales como genéticos en su desarrollo.

Sí que hay un componente hereditario que tiene que ver con el temperamento y la tendencia a expresar ciertos rasgos de personalidad, lo que puede influir sobre todo en la impulsividad.

También se ha relacionado el desarrollo del trastorno límite de personalidad con experiencias negativas tempranas: inestabilidad familiar, la negligencia infantil, acoso escolar, malos tratos dentro de la familia, abuso sexual…

Tratamiento del trastorno límite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad puede requerir, además de psicoterapia, la inclusión de medicamentos.

Su detección muchas veces no es sencilla debido a que la presencia de otros síntomas puede dar lugar a un diagnostico equivocado y, por tanto, a un tratamiento erróneo del trastorno límite de personalidad, que suele enfocarse sólo en un área problemática obviando el resto de facetas en las que la persona presenta problemas.

Los objetivos de la terapia psicológica para el trastorno límite dependen de la sintomatología que presenta cada persona. Sin embargo, de forma general, una persona con un trastorno límite de personalidad podría necesitar trabajar con los siguientes objetivos: 

  • Aumentar la comprensión del trastorno límite de la personalidad 
  • Gestionar las emociones 
  • Reducir la impulsividad
  • Mejorar la tolerancia a la frustración
  • Reducir comportamientos de riesgo
  • Mejorar las relaciones que tiene la persona consigo misma y con los demás, trabajando las creencias y comportamientos que tiene la persona hacía sí misma y hacia los demás
  • Mejorar el autoconcepto y la autoestima, centrándonos más en los valores de la persona que en las valoraciones externas que recibe
  • Reducir la ansiedad
  • Reducir síntomas depresivos y los cambios en el estado de ánimo
  • Aumentar la aceptación hacia uno mismo
  • Reducir los comportamientos autolesivos y las conductas parasuicidas
  • Tratamiento de adicciones a sustancias o adicciones conductuales

Escrito por Esther Blázquez Álvarez, psicóloga en Epsiba Psicología en Salamanca y psicóloga online.

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