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creencias limitantes y salud emocional

Creencias limitantes y salud emocional

Nuestra charla mental: el diálogo interno

La mayor parte del tiempo lo dedicamos a charlar con nosotros mismos.

Si te fijas, en esa conversación mental, que no son más que nuestros pensamientos, puedes ver cuál es tu visión sobre el funcionamiento del mundo: de lo que está bien o mal, de lo que debería hacer ante x situación, si se ha actuado de forma correcta, imaginas y conversas en relación a situaciones futuras, pasadas, te valoras a ti mismo/a, a los demás, etc.

Esas conversaciones y cosas que nos decimos a nosotros mismos están cargadas de valores morales, y son esos valores los que hacen que dudemos sobre ciertos acontecimientos, evaluemos nuestras actuaciones, generemos una imagen o una idea sobre el futuro o tengamos una idea de como debería ser algo para que estuviera correcto.

Esos valores son los que podríamos llamar creencias. Estas son las que determinan la forma en la que evaluamos los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor.

Creencias adaptativas y desadaptativas

Si esas creencias son las denominadas creencias racionales, la interpretación que hagamos sobre aquello que percibamos se ajustará a la realidad, por lo que esa conclusión a la que llegamos mediante el diálogo interno no tendría por qué causar problemas emocionales, sino más bien generar conductas de auto-ayuda.

Mientras que si la base sobre la que realizamos una interpretación es absolutista, inflexible o catastrofista, estaríamos evaluando el mundo y su funcionamiento de forma irracional, lo que podría dar lugar a que, ante ciertas situaciones, nuestros pensamientos extremos o absolutistas, generasen una reacción desproporcionada y poco adaptativa ante lo que demanda realmente el acontecimiento, por ello se llaman creencias irracionales.

¿Cómo identificar un pensamiento irracional?

Un ejemplo de un pensamiento basado en una creencia irracional sería:
“Es imposible que mantenga ese puesto de trabajo si no les caigo bien a todos”

Tremendismo, catastrofismo y absolutismo

Si le damos la vuelta a la frase podemos observar que la persona que se dice esto a sí misma está estableciendo una norma acerca de cómo funciona el mundo:

Si no les caigo bien es imposible que consiga mantener ese puesto de trabajo

Tiene que caer bien a todas las personas con las que podría llegar a trabajar, ya que si no es así no mantendrá ese puesto de trabajo.

Este pensamiento le está causando problemas de ansiedad, ya que a partir de éste está anticipando que podrán despedirle en cualquier momento y, como cree que no cae bien a los demás, conseguir otro trabajo sería casi imposible.
Además tiene que pagar la hipoteca en la que se acaba de meter y anticipa que le quitarán el piso por no poder pagar las mensualidades de la hipoteca.

Elaboración de conclusiones futuras en base a nuestras creencias

Es normal que esto genere ansiedad, preocupación y los síntomas asociados a esto: Estamos ante un peligro.
Los circuitos de alarma se disparan nada más pensar esa primera frase que esta persona se dijo a si misma :

“Es imposible que mantenga este puesto de trabajo si no les caigo bien a todos”

Y es que esa primera frase acaba generando una conclusión: no encontrará un nuevo trabajo y le quitarán la casa.

Es normal que presente síntomas de ansiedad, taquicardia, sensación de mareo y dificultad para respirar ante esta tremenda conclusión ¿A quién no?

Lo que ocurre es que esa conclusión a la que llega ¿Es real o es una conclusión a la que se llega a partir de una premisa irracional?
Entonces si has detectado que es irracional te habrás dado cuenta de que la conclusión no es cierta, pero ¡Las reacciones ante ella sí!

Rumiación: El por qué le damos vueltas a lo que nos preocupa

¿Sirve entonces para algo darle vueltas a un pensamiento irracional?

Normalmente las personas a las que le hago esta pregunta dicen que no, pero lo cierto es que sí tiene una función:

Prepararse para la peor situación posible.

Sin embargo, esa situación como hemos analizado no es real, entonces no hay situación para la que prepararse.

Creencias Irracionales básicas de Albert Ellis:

Albert Ellis era un psicoterapeuta cognitivo que dio origen a la terapia racional emotiva.
Su planteamiento fue el siguiente:

Cuando el grado de malestar es muy alto, ese malestar no viene directamente originado por un acontecimiento en sí, si no por la interacción entre ese acontecimiento con nuestras cogniciones.

Estas cogniciones incluyen nuestra forma de ver el mundo.

Ellis plantea la existencia de tres creencias básicas desde las cuales nacerían otras creencias secundarias. Estas tres creencias cognitivas básicas serían las siguientes:

  1. La vida debe ser fácil para que pueda conseguir lo que deseo sin mucho esfuerzo
  2. Tengo que actuar bien y conseguir que los demás me aprueben
  3. Los demás deben ser amables y justos conmigo, de lo contrario son malos y despreciables, por lo que tendrían que ser castigados

De estas tres creencias básicas surgen las creencias autolimitadoras siguientes:

  • “Es necesario recibir la aprobación, cariño y amor de los demás”

Cuando tenemos esta idea lo que hacemos es tratar de cumplir las expectativas que nos demás ponen en nosotros, lo que puede acabar desembocando en una pérdida de sentido sobre la identidad, los deseos propios, ansiedad, etc.

  • “Debo hacer todo de forma perfecta y demostrar que soy competente”

La auto-exigencia asociada al perfeccionismo acaba por generar reproches hacia uno mismo y pensamientos de auto-desprecio y auto-castigo, dando lugar a una baja autoestima o sensación de fracaso.

  • “Muchas personas son malas y tienen siempre malas intenciones con los demás, por lo que deberían recibir algún castigo”

Tal vez la persona a la que se está juzgando no se encuentre bien o tenga algún tipo de problema. Pensar que hay personas que tienen que ser castigadas hará que tengamos siempre la sensación de que el mundo el injusto y puede dar lugar a la siguiente creencia:

  • “Las circunstancias que me rodean son externas a mí, por lo que no puedo cambiarlas ni controlarlas y tampoco puedo cambiar mi reacción ante ellas”

Pensar que para poder estar bien hay que ser capaz de controlar lo que ocurre a nuestro alrededor hace que estemos en tensión y alerta constantes dando lugar a síntomas de ansiedad.

  • “Es terrible que no haya ido como esperaba, esto es insoportable”

Pensar que algo es insoportable da la sensación de que el mundo nos castiga y puede acabar generando frustración, desánimo y desmotivación.

  • “Hay que tener miedo a lo desconocido y hacia la incertidumbre”

A veces generamos incertidumbre donde no la hay por ese miedo a lo desconocido y a las posibles catástrofes que imaginamos. De este modo aparecen constantes preocupaciones asociadas a los trastornos de ansiedad.

  • “Hacerles frente a los problemas o situaciones difíciles es insoportable, lo correcto es evitarlos”

Esta creencia hace que sintamos que no controlamos nuestra vida ya que se buscar evitar enfrentarse a problemas por las posibles consecuencias.

  • “En mi vida necesito contar con alguien más fuerte que yo”

Al final esa sensación de invalidez personal acaba dando lugar a relaciones de dependencia.

  • “Lo que ocurrió en el pasado influirá decisivamente en el presente”

Pensar que uno o los demás no cambiarán y serán así, con las mismas actuaciones y los mismos resultados eternamente genera desesperanza y desconfianza en uno mismo y los demás.

  • “Para ser feliz debo estar relajado, con pocas responsabilidades, disfrutar de mi tiempo libre”

Realmente si fuera así, las personas jubiladas serían absolutamente felices, sin embargo eso no es cierto. Este tipo de pensamiento da lugar a la aparición de estrés, que de forma crónica, acaba generando ansiedad.

¿Cómo se modifican las creencias?

Detectándolas, debatiéndolas y comprobando su falsedad, como por ejemplo:

La situación que he descrito en el ejemplo anterior, la persona dice que como no tiene amigos en el trabajo, su trabajo no durará:

P: ¿Alguna vez te han suspendido en clase por no ser amigo del profesor o por caerle mal a algún compañero?
R: No, pero no es lo mismo.

P: ¿Pues qué hay en esta situación de diferente que te diga que por no tener esos amigos perderás tu puesto de trabajo?
R: Pues que la mayoría de ellos se llevan bien

P: ¿En tu universidad no había ningún alumno solitario?
R:Sí, claro

P: ¿Y terminó la universidad?¿Consiguió su título?
R: Sí, además con buena nota

P: ¿Entonces crees que para mantener tu puesto es más importante llevarte bien con los compañeros a que hagas tu bien tu trabajo?
R: Viendo esto, no del todo.

Seguramente esa ansiedad derivada de esa premisa irracional disminuya.

Erradicar esas creencias básicas no siempre es tan fácil. Son creencias que llevan con cada uno de nosotros mucho tiempo, años y décadas, pero aplicarlas siempre en nuestro día a día puede causarnos problemas emocionales, mentales, de autoestima e incluso problemas y dificultades a la hora de estar en pareja, con amigos o en el trabajo.

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