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efectos de la rutina sobre el cerebro

Efectos de la rutina sobre el cerebro

¿Tener una rutina es malo para cerebro?

Parece que todos tenemos en mente que la rutina, el hacer casi siempre lo mismo de misma forma, afecta de forma negativa a nuestro cerebro.
Esto es cierto en parte, pero sólo en parte.

La parte negativa de hacer siempre lo mismo

Muchas veces nos vemos limitados para variar nuestro quehacer diario y, otras veces, esa rutina la hacemos aún más rutinaria, previsible y casi podríamos decir que automática.

Esto tiene sus beneficios, ahorra energía mental. No hay que pensar que camino coger cada día, nuestro cerebro pone en marcha el mismo recorrido todos los días de lunes a viernes, a veces, incluso hasta el fin de semana.

Así formamos un esquema o guión semanal de forma que el cerebro se adapta a ello, se acostumbra de modo que eso que hacemos a diario nos cueste menos esfuerzo y nos permita ahorrar tiempo, que es algo positivo.

¿Qué consecuencias tiene el hacer siempre lo mismo?

Pues que siempre ponemos en marcha los mismos circuitos neuronales, no damos opciones a nuestro pensamiento, no lo ejercitamos. Aparece el llamado piloto automático. Así, el cerebro se hace vago, rutinario y se comporta de forma pasiva ante el paso de los días.

Esto puede provocar que cuando aparezcan nuevas situaciones o problemas a los que enfrentarnos, reaccionemos de una forma algo desproporcionada, ya que como nuestro pensamiento está muy acomodado verá esa situación como amenazante. De modo que una situación que se salga de nuestra rutina pude llegar a desequilibrarnos.

Además de esas alteraciones a nivel emocional, la rutina constante puede enlentecer el procesamiento de información, reducir la atención, afectar de forma negativa a la memoria y por su puesto disminuir la capacidad creativa.

Algunos especialistas en neurociencia, como Néstor Braidot, advierten de que no utilizar ciertas capacidades de nuestro cerebro puede hacer que desaparezcan. También es bien sabido que para prevenir la aparición de demencias conviene ejercitar el cerebro a través de ejercicios tanto a nivel mental como a nivel físico.

El hacer todos los días las mismas rutinas y llevarlas a cabo de igual forma puede hacer que los mecanismos del cerebro que uno utilizamos se atrofien.

La parte positiva de tener una rutina

La rutina aporta coherencia a nuestro quehacer diario, ya que esa rutina tiene un sentido y una finalidad. Los seres humanos tendemos a buscar a coherencia en nuestras acciones porque aportan sentido a nuestra vida.

Además de aportar sentido, tener rutinas automatizadas nos ayuda a ahorrar tiempo y energía mental que podemos destinar a otras cosas como a quedar con amigos, dedicar un tiempo a los hijos, etc.

Pero el llevar a cabo una rutina no tiene por qué significar necesariamente hacer todos los días lo mismo de la misma forma.

Los horarios del trabajo pueden ser todos los días iguales, pero no siempre llevamos a cabo las mismas tareas ni tenemos por qué llevarlas a cabo siempre del mismo modo; la universidad está siempre en el mismo lugar, pero no por ello tenemos que ir siempre por el mismo camino ¿Verdad?
Si dentro de nuestras rutinas, que aportan sentido a nuestra vida, cambiamos la forma de llevar a cabo las cosas, estamos entrenando a nuestro cerebro porque cada día ponemos en marcha diferentes mecanismos aunque el objetivo sea el mismo.

Podemos tener la obligación de seguir una rutina, pero eso no significa que esa rutina tenga que llevarse a cabo siempre de la misma forma.
Cambiar la forma en la que llevamos a cabo nuestras rutinas, ayuda a prepararnos para afrontar nuevos retos o situaciones que surgen de forma inesperada

La rutina aporta sentido a nuestra vida. Además tener diferentes formas de llevar a cabo ese quehacer diario estimula el desarrollo del cerebro, lo que ayuda a prevenir la aparición de enfermedades mentales como el Alzheimer.

Ejercitar la mente

A parte del ejercicio físico que es al mismo tiempo una actividad que pone en marcha al cerebro, los ejercicios cognitivos que ponen en marcha procesos de pensamiento que normalmente no realizamos también ayudan a prevenir la parición de enfermedades mentales.

Lawrence Katz, neurobiólogo y autor del libro Mantenga vivo su cerebro, utilizó en 1999 el término  «actividad neuróbica» para referirse a ejercicios de entrenamiento mental que ayudarían a evitar el deterioro de las funciones mentales que menos utilizamos.

Este tipo de ejercicios se crearon basándose en la idea de que la estimulación sensorial junto a la puesta en marcha de pensamientos que no solemos utilizar, podrían generar nuevas conexiones en el cerebro, cosa que aún no se ha demostrado.

Sin embargo, sí es cierto que la realización de ejercicios mentales entrena a nuestro a cerebro para hacer frente a tareas que no llevamos a cabo a diario lo que estimula la puesta en marcha mecanismos que si no utilizamos podrían dejar de funcionar de forma correcta.

Pequeños cambios en la rutina con grandes consecuencias

Algunos de los ejercicios que se proponen podemos utilizarlos de forma habitual introduciéndolos en nuestra rutina: hacer un cambio en el trayecto de casa a clase o al trabajo, tratar de leer al revés, cepillarse el pelo con la mano derecha si se es zurdo o izquierda si se es diestro, tratar de decir algo utilizando palabras diferentes, cambiarse el reloj de muñeca, meter en teléfono movil en el bolsillo contrario al habitual, etc.

Seguro que hay cosas que no habías pensado que podrías cambiar y a las que te cuesta acostumbrarte, por ejemplo lo del reloj o el teléfono móvil y ya estás haciendo un cambio en tu rutina mental.

¿A qué esperas para ponerlos en marcha?

 

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