El modelo de la rueda de colores del amor es una teoría que intenta explicar la naturaleza del amor a través de la metáfora de una rueda de colores. Inspirándose en la variedad y la complejidad de los colores, Lee propuso que el amor es una combinación de múltiples estilos y etapas que varían significativamente entre sí. Esta teoría se basa en dos ejes fundamentales: los tipos de amor y las etapas por las que puede pasar una relación amorosa.

Indice

La rueda se divide en tres colores primarios: Eros (amor romántico), Ludus (amor lúdico) y Storge (amor compañero), cada uno representando un tipo fundamental de amor. 

A partir de estos, se derivan tres colores secundarios: Pragma (amor práctico), Mania (amor obsesivo) y Agape (amor altruista), que surgen de la combinación de los primarios. Esta estructura no solo clasifica los estilos de amor, sino que también sugiere que, al igual que en una rueda de colores, los tipos de amor pueden mezclarse y evolucionar.

El modelo de Lee además de reconocer la diversidad en las formas de amar, contempla también las transformaciones que estas formas de amar pueden experimentar a lo largo del tiempo. Este enfoque dinámico ofrece una visión más completa y matizada del amor, permitiéndonos entender cómo las relaciones se desarrollan y cambian, reflejando la realidad fluida y cambiante del amor humano.

Eros: El amor romántico y apasionado

Modelo de la rueda de colores: Eros: Una escena romántica y apasionada en una exposición de arte, donde dos personas comparten un momento de profunda conexión y atracción. Están envueltos en una iluminación suave y ambiental que realza la atmósfera íntima, con obras de arte que reflejan sutilmente temas de amor y pasión en el fondo. Su lenguaje corporal expresa fascinación mutua y los comienzos del amor, capturando la esencia de Eros a través de una representación elegante y emocionalmente profunda.

Dentro del espectro de los tipos de amor que John Lee identifica en su modelo de la rueda de colores, Eros ocupa un lugar destacado por ser la representación del amor romántico y apasionado. 

Este tipo de amor se caracteriza por una atracción física intensa y una fuerte conexión emocional entre las personas involucradas. Los individuos que experimentan el amor Eros tienden a idealizar a sus parejas, enfocándose en las cualidades físicas y la compatibilidad emocional, lo que a menudo resulta en una relación marcada por la profundidad de la intimidad y la expresión de afecto.

Un ejemplo clásico de Eros podría ser el inicio de la relación entre dos personas que, tras conocerse, sienten una atracción inmediata y abrumadora. Imaginemos a Patricia y Alberto, quienes tras cruzarse en una exposición de arte, no pudieron evitar sentirse profundamente atraídos el uno por el otro. Desde el momento de su encuentro, la pasión se convierte en el motor de su relación. Conversaciones hasta altas horas de la madrugada, encuentros llenos de descubrimiento mutuo y una atracción física innegable son las señas de identidad de su vínculo. 

El amor Eros, sin embargo, no está exento de desafíos. Dado su intenso enfoque en la atracción física y la idealización, las relaciones basadas en este tipo de amor pueden enfrentar dificultades cuando la inicial intensidad de la pasión comienza a disminuir o cuando se encuentran con los aspectos rutinarios o menos ideales de una relación. Por ello, para que una relación Eros evolucione y se mantenga en el tiempo, es fundamental que las parejas trabajen en fortalecer otros aspectos del amor, como la comunicación, el respeto mutuo y la aceptación de las imperfecciones del otro.

En conclusión, Eros representa esa dimensión del amor que nos recuerda el poder de la atracción y la pasión en las relaciones humanas. Aunque por sí solo puede no ser suficiente para sustentar una relación a largo plazo, es un componente vital que, combinado con otros tipos de amor, puede contribuir a formar vínculos profundos y duraderos.

Ludus: El amor como juego, sin un compromiso serio

Ludus, en el modelo de la rueda de colores del amor de John Lee, representa una faceta del amor que se vive de manera lúdica y ligera, donde el compromiso serio queda en un segundo plano. Este tipo de amor se caracteriza por la búsqueda de la diversión, el disfrute del momento y la multiplicidad de encuentros sin la necesidad de profundizar emocionalmente o establecer vínculos duraderos. 

Las personas que experimentan Ludus valoran su libertad y autonomía por encima de la intimidad emocional profunda, viendo las relaciones más como un juego o una aventura que como un compromiso a largo plazo.

Modelo de la rueda de colores: Ludus: Una escena vibrante y alegre que captura a dos personas disfrutando de un encuentro casual probando comida callejera

Un ejemplo representativo de Ludus podría ser el de Marta y Damián, quienes disfrutan conociendo gente nueva y no se sienten preparados para asentarse en una relación exclusiva. Prefieren citas casuales y encuentros esporádicos, evitando las conversaciones sobre el futuro juntos o cualquier tipo de obligación. Para ellos, el amor es una experiencia que debe ser libre de presiones, donde lo importante es la diversión y la experiencia del momento sin ataduras.

Sin embargo, el amor Ludus puede presentar desafíos, especialmente cuando una de las partes comienza a desarrollar sentimientos más profundos o busca un compromiso más serio. En tales situaciones, la discrepancia en las expectativas y deseos puede llevar a conflictos o decepciones. Además, este tipo de amor a menudo es malinterpretado por aquellos que buscan una conexión más profunda y duradera, lo que puede resultar en malentendidos y dolor emocional.

Es importante reconocer que, aunque Ludus puede parecer superficial o carecer de seriedad para algunos, ofrece una forma de exploración personal y de relaciones sin la presión de compromisos a largo plazo. Para aquellos que viven el Ludus, las experiencias adquiridas y las lecciones aprendidas en estas relaciones pueden ser valiosas para el crecimiento personal y para entender mejor lo que buscan en futuras relaciones.

En resumen, Ludus nos muestra una dimensión del amor centrada en la aventura, la exploración y la ausencia de ataduras. Mientras que para algunos puede ser una etapa o un estilo de relacionarse transitorio, para otros representa una forma legítima de conexión interpersonal que prioriza la libertad y el disfrute por encima del compromiso tradicional.

Storge: El amor compañero que crece con el tiempo

Storge, otro de los colores en la rueda de John Lee, simboliza el amor que se basa en la profundidad del cariño, la amistad y el compromiso mutuo, desarrollándose lentamente a partir de vínculos compartidos y experiencias conjuntas. 

Este tipo de amor se distingue por su estabilidad y durabilidad, arraigado en la confianza y el afecto que crece con el tiempo entre las personas. A diferencia de Eros, que arde con la intensidad de la pasión física, o Ludus, que juega con el amor evitando el compromiso, Storge encuentra su fuerza en la comodidad, el apoyo mutuo y el entendimiento profundo que surge de una conexión prolongada y compartida.

Imaginemos a Marina y Adrián, quienes comenzaron su relación como buenos amigos. Con el tiempo, esa amistad se transformó en algo más profundo, evolucionando hacia una relación amorosa basada en el conocimiento mutuo y el respeto profundo. No hubo un momento de revelación dramática ni una intensa atracción física inicial que marcara el inicio de su amor. Más bien, el amor que tienen es el resultado de años de compartir alegrías, tristezas, desafíos y logros. Para Adrián y Marina, Storge se manifiesta en su capacidad para ser completamente ellos mismos el uno con el otro, apoyándose incondicionalmente y encontrando confort en la familiaridad y la seguridad que su relación les brinda.

Modelo de la rueda de colores: Storge: la imagen representa a una pareja sentada y abrazada en el sofá de su casa compartiendo un café

Una de las grandes fortalezas del amor Storge es su resiliencia. Las relaciones basadas en este tipo de amor pueden soportar las pruebas del tiempo y los desafíos que la vida impone, gracias a su fundamento sólido en la amistad y el compromiso compartido. Sin embargo, también enfrentan sus propios desafíos, como la posibilidad de caer en la complacencia o en la rutina, perdiendo de vista la importancia de mantener viva la chispa y la innovación en la relación.

Para mantener vivo un amor Storge, es importante que las parejas sigan invirtiendo en su relación, buscando nuevas experiencias para compartir y maneras de profundizar su conexión emocional. Celebrar los pequeños momentos, mantener vivas las tradiciones que han construido juntos y nunca dejar de sorprenderse mutuamente, son maneras de fortalecer una relación Storge.

En conclusión, Storge nos enseña el valor de la paciencia, la amistad y el crecimiento conjunto en el amor. Ofrece una visión del amor como un viaje compartido, donde la profundidad de la conexión emocional y el compromiso mutuo se construyen y se cultivan con el tiempo, proporcionando una base sólida y duradera para la relación.

Estas categorías o diferentes tipos de amor, aunque distintos, no son mutuamente excluyentes. De hecho, muchas relaciones evolucionan de un tipo de amor a otro, o incluso experimentan aspectos de varios tipos simultáneamente. La comprensión de estos diferentes estilos de amor puede proporcionarnos una valiosa perspectiva sobre nuestras propias relaciones y ayudarnos a navegar sus complejidades con mayor empatía y conciencia.

Mientras Eros, Ludus y Storge representan las experiencias fundamentales del amor, Lee propone otros tres tipos que derivan o se expanden a partir de los anteriores: Pragma, Mania y Agape. Estas categorías adicionales exploran otras dimensiones del amor, enriqueciendo nuestra comprensión de cómo las personas se relacionan afectivamente en diversos contextos y etapas de la vida.

Pragma: El Amor Práctico

Pragma es un tipo de amor que se distingue por su enfoque pragmático y racional hacia las relaciones. A diferencia de Eros, que se sumerge en la pasión, o Ludus, que evita el compromiso, Pragma se basa en la lógica, la compatibilidad y los beneficios a largo plazo que pueden derivarse de una unión. Este amor se caracteriza por la búsqueda consciente de una pareja que cumpla con ciertos criterios o expectativas específicas, como valores compartidos, objetivos de vida similares y compatibilidad en aspectos fundamentales de la vida cotidiana.

Imaginemos a Sara y Alex, quienes decidieron entrar en una relación después de evaluar cuidadosamente su compatibilidad en términos de ambiciones profesionales, deseos familiares y preferencias de estilo de vida. Para ellos, el amor se manifiesta en la toma de decisiones conjuntas, el apoyo mutuo hacia el logro de objetivos personales y compartidos y la creación de un plan de vida que satisfaga las necesidades y aspiraciones de ambos. Su relación no comenzó con un torbellino de emociones intensas, sino con conversaciones profundas sobre el futuro, el respeto por las metas del otro y la comprensión de que juntos forman un equipo sólido.

Modelo de la rueda de colores. Pragma: Representa a una pareja conversando y haciendo diferentes cosas juntos

Una de las principales ventajas de Pragma es su enfoque en la sostenibilidad y la estabilidad a largo plazo. Las parejas que practican este tipo de amor tienden a experimentar relaciones duraderas, marcadas por la resolución de conflictos efectiva y la adaptación a los cambios de la vida con un sentido compartido de propósito. Sin embargo, el desafío para estas parejas puede residir en mantener la chispa y la pasión viva, evitando que la relación se vuelva demasiado rutinaria.

Para cultivar y enriquecer un amor Pragma, es crucial inyectar elementos de sorpresa, aventura y expresiones espontáneas de afecto en la relación. Celebrar aniversarios, planificar escapadas inesperadas y dedicar tiempo a actividades que ambos disfrutan pueden ayudar a revitalizar la conexión emocional y mantener la llama del amor ardiendo.

En conclusión, Pragma nos ofrece una perspectiva del amor que valora la compatibilidad, la planificación conjunta y el trabajo en equipo en la construcción de una relación sólida y duradera. Reconoce la importancia de la lógica y la razón en las decisiones amorosas, al tiempo que subraya la necesidad de mantener vivos el afecto y la pasión dentro de la estructura práctica de la relación.

Mania: El amor obsesivo lleno de emociones intensas

Mania, dentro del modelo de la rueda de colores del amor de John Lee, describe un tipo de amor caracterizado por su intensidad emocional y la tendencia hacia la obsesión. Este estilo de amor se distingue por altos niveles de celos, ansiedad y una necesidad constante de atención y validación por parte de la pareja. Las personas que experimentan el amor Mania a menudo temen ser abandonadas y pueden mostrar comportamientos posesivos o demandantes, buscando fusionarse completamente con su pareja.

Imaginemos la relación entre Martín y Lorena, donde el amor que comenzó como una atracción intensa rápidamente se convierte en una montaña rusa de emociones. Martín, sintiendo un temor profundo a perder a Lorena, busca constantemente asegurarse de su amor y lealtad. Esto puede manifestarse en un deseo de estar siempre juntos, revisar mensajes o redes sociales y una sensibilidad extrema a cualquier cambio en el comportamiento de Lorena. Para Martín, el amor se siente como una constante batalla entre la euforia del afecto de Lorena y el miedo a la pérdida.

modelo de la rueda de colores: Manía. Representa a un hombre nervioso y angustiado sentado en una sola mirando el teléfono movil

El amor Mania, debido a su intensidad y potencial para la volatilidad, presenta desafíos significativos tanto para la persona como para la relación. La constante necesidad de reafirmación puede agotar a la pareja y crear un ciclo de dependencia emocional y conflicto. Además, esta dinámica a menudo inhibe el crecimiento personal y la autonomía dentro de la relación, lo que puede llevar a una mayor insatisfacción y, en algunos casos, al término de la relación.

Para abordar los desafíos del amor Mania, es importante reconocer la importancia de la autoestima, la confianza y la comunicación saludable. Trabajar en la confianza en uno mismo y en la relación, establecer límites saludables y fomentar espacios para el crecimiento individual son pasos importantes hacia la transformación de un amor Mania en una forma más equilibrada y saludable de amor. La terapia individual o de pareja puede ser una herramienta valiosa en este proceso, proporcionando un espacio seguro para explorar y abordar las raíces de la obsesión y la dependencia emocional.

Agape: El amor altruista

Agape representa la forma más altruista del amor dentro del modelo de la rueda de colores de John Lee. Este tipo de amor se caracteriza por su naturaleza desinteresada y compasiva, centrada en el bienestar y la felicidad del otro por encima de las propias necesidades o deseos. Agape se manifiesta a través de actos de bondad, sacrificio y compromiso incondicional, sin esperar nada a cambio. Es un amor expansivo que puede extenderse más allá de las relaciones personales íntimas para incluir el amor por extraños, la naturaleza y el universo en su conjunto.

Consideremos el caso de Jorge y Joana. Jorge, por ejemplo, puede decidir apoyar a Joana en la consecución de una oportunidad de carrera en otra ciudad, reconociendo la importancia de este paso para el crecimiento personal y profesional de Joana, a pesar de los desafíos que esto pueda presentar para su relación a corto plazo. Este tipo de amor se basa en el deseo genuino de ver a la pareja prosperar y ser feliz, incluso cuando implica sacrificios personales.

Agape es fundamental para la construcción de comunidades solidarias y compasivas, promoviendo la empatía y el cuidado mutuo. En el contexto de una relación, fomenta una conexión profunda basada en el respeto, la valoración y un compromiso genuino con el bienestar del otro. Sin embargo, es importante que este amor altruista no se practique en detrimento del propio cuidado y felicidad. El equilibrio es clave para asegurar que Agape sea sostenible y enriquecedor para ambas partes.

Los desafíos del amor Agape surgen cuando se descuida el autocuidado o cuando se espera que el amor y el sacrificio sean unidireccionales. Es esencial para las personas que practican Agape reconocer la importancia de recibir amor y cuidado a cambio, permitiendo una relación equilibrada y saludable donde ambas partes se sientan valoradas y apoyadas.

En resumen, Agape nos ofrece una visión del amor como una fuerza poderosa y transformadora, capaz de trascender el egoísmo y centrarse en el bienestar de los demás. Este amor incondicional y desinteresado es un ideal hacia el cual muchas personas y relaciones pueden aspirar, proporcionando una base sólida para vínculos duraderos y significativos que contribuyen al bienestar individual y colectivo.

modelo de la rueda de colores: Agape. En medio del campo, un homreb le regala una planta a una mujer

La teoría de la rueda de colores del amor de John Lee no solo identifica las variadas manifestaciones del amor a través de tipos específicos como Eros, Ludus, Storge, Pragma, Mania, y Agape, sino que también nos guía a través de las etapas fundamentales por las cuales una relación amorosa puede transitar.

Atracción: El Inicio de la relación amorosa

La etapa de atracción marca el inicio de la relación amorosa y se caracteriza por una intensa fascinación y un fuerte deseo de conocer a la otra persona. Esta fase se alimenta de la atracción física, las emociones iniciales y el interés mutuo que surge al descubrir las cualidades y atributos del otro. Es decir, la atracción no solo abarca la admiración física, sino también la conexión emocional que sienta las bases para una relación más profunda.

Se da cuando dos personas se encuentran por primera vez y sienten ese cosquilleo característico y una curiosidad que va más allá de lo superficial. Sus conversaciones fluyen con facilidad, hay risas compartidas y una sensación de entusiasmo por cada encuentro.

Construcción: Desarrollo y Profundización del amor 

Tras superar la fase inicial de atracción, la relación entra en la etapa de construcción, donde el enfoque se desplaza hacia la profundización de la conexión emocional, el conocimiento mutuo y la construcción de una base sólida para el futuro de la relación. Aquí, las parejas comienzan a compartir experiencias más significativas, a revelar sus valores, sueños y vulnerabilidades, y a enfrentar juntos los primeros desafíos.

La construcción requiere esfuerzo, paciencia y una comunicación abierta. Consideremos a una pareja que, después de disfrutar de la emoción de los primeros meses, comienza a planificar su primer viaje juntos o enfrenta una situación difícil como la enfermedad de un familiar. Estas experiencias compartidas fortalecen su unión, revelando la fortaleza de su compromiso y su capacidad para apoyarse mutuamente en situaciones adversas.

Consolidación: Compromiso y Estabilidad en la Relación

La consolidación representa la culminación del proceso evolutivo del amor, donde la pareja decide conscientemente comprometerse a un futuro juntos, solidificando su relación con un compromiso formal, ya sea matrimonio, una unión de hecho o cualquier otro acuerdo mutuo que signifique estabilidad y permanencia. Esta etapa se caracteriza por una profunda comprensión y aceptación de las imperfecciones del otro, un amor que ha madurado más allá de la idealización inicial.

Durante la consolidación, las parejas a menudo enfrentan la realidad de la vida cotidiana, los desafíos de la convivencia y la planificación a largo plazo, desde las finanzas hasta la familia. Sin embargo, es también en esta fase donde se celebra la belleza de haber construido una vida juntos, de tener proyectos comunes y de mirar hacia el futuro con esperanza y determinación.

modelo de la rueda de colores: fases o etapas del amor. Muestra a una pareja pasando por diferentes fases en su relación

Cada una de estas etapas ofrece oportunidades únicas para el crecimiento tanto personal como de pareja, destacando la importancia de la adaptación, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva. Al comprender estas fases, las parejas pueden fortalecer su relación, superando obstáculos y celebrando logros, en un viaje compartido hacia el amor duradero.

Escrito por Esther Blázquez Álvarez, psicóloga en Epsiba Psicología y psicóloga online.

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