Establecer y alcanzar metas es muy importante para el crecimiento y desarrollo personal. Pero, ¿cómo podemos definir y alcanzar eficazmente estas metas?
En algunas ocasiones nos proponemos metas u objetivos que empezamos a perseguir, pero desistimos a mitad del proceso. Esto puede deberse a que esa meta realmente no está bien planificada o definida.
Primero, tendremos que saber qué es lo que queremos conseguir, que a veces no lo tenemos claro y no es fácil proponerse algo si no tenemos una pasión o interés principal en nuestra vida.
Os dejaré un vídeo más adelante, concretamente en el apartado “Cómo establecer o planificar una meta para que sea alcanzable” (punto 4.Metas alcanzables) con el que podréis ver qué objetivo o meta proponeros si aún no lo tenéis claro.
Tipos de metas
Las metas pueden ser de diferentes tipos.
Tipos de metas en función del área donde nos enfoquemos
Si nos centramos en el área donde nos proponemos esa meta u objetivo, podemos encontrarnos con metas personales, como mejorar la salud o aprender una nueva habilidad; también pueden ser profesionales, como obtener un ascenso o adquirir más formación en un área específica de tu profesión; académicas, como terminar un curso; metas relacionales, como pasar más tiempo con amigos o familia, etc.
Además de categorizarse por áreas, las metas también pueden dividirse en extrínsecas o intrínsecas, dependiendo de lo que nos motive a alcanzarlas.
Tipos de metas según lo que nos motive a conseguir nuestro objetivo
Metas intrínsecas
Las metas intrínsecas son aquellas que son importantes para nosotros a nivel personal. Las perseguimos no por obtener algo material o secundario, sino simplemente porque son satisfactorias para nosotros.
La recompensa que obtenemos al alcanzar una meta intrínseca es conseguir esa meta simplemente porque gratificante para nosotros mismos.
Una meta intrínseca podría ser, por ejemplo, esta situación: Siempre te ha interesado la astronomía y decides aprender más sobre ella. No lo haces para obtener un beneficio tangible, como podría ser el pertenecer a un grupo social que te proporcionase un beneficio, sino por la satisfacción que experimentas al aumentar tu conocimiento y poder aplicarlo.
Metas extrínsecas
Las metas extrínsecas, son aquellos objetivos o resultados que nos proponemos para conseguir un beneficio secundario o las que nos proponemos debido a factores externos como las expectativas que tienen los demás sobre nosotros para conseguir un mejor empleo, etc.
Imagina que te metes a estudiar una carrera de un tipo concreto porque en tu familia todos están metidos profesionalmente en ese área de conocimiento y probablemente tengas trabajo nada más acabar de estudiar. Si esto no lo haces porque te interesa realmente, sería una meta extrínseca.

Metas que involucran una motivación intrínseca y extrínseca
A veces las metas pueden involucrar tanto una motivación intrínseca, es decir, lograr algo que nos haga sentir bien a nosotros mismos, que va acorde a nuestros valores, intereses, pasiones, etc; y que también nos ayuden a conseguir un beneficio secundario, una recompensa externa. Por lo que, en este caso, esta meta involucraría tanto elementos extrínsecos como intrínsecos.
Por ejemplo, imagina que decides estudiar medicina, que a parte de ser un trabajo que habitualmente está bien valorado en la sociedad y que suele estar bien remunerado, se une al hecho de que te encanta ayudar a los demás.
Al final, de entre estos dos tipos de metas, me quedo o con las que involucran tanto una motivación extrínseca como intrínseca, o con las segundas, las metas intrínsecas. Ya que es mucho más “fácil” persistir y luchar contra viento y marea por conseguir algo que nos genera satisfacción personal, sobre todo a largo plazo, que aquellas que perseguimos por influencia de los demás, porque creemos que es lo correcto o porque otras personas (padres, una empresa) nos imponen llegar a un objetivo concreto, como los típicos cursos que hay en los trabajos y que pueden no ser interesantes muchas veces.
Las metas a corto, medio y largo plazo
Después también podemos clasificar las metas en función al tiempo que nos va a llevar conseguirlas, a corto, a medio o a largo plazo.
Decimos que queremos lograr algo a corto plazo, cuando esa meta u objetivo que nos proponemos, pensamos alcanzarlo en algunos días o en varios meses.
Las metas a corto plazo funcionan muy bien para mantener la motivación.
Por ello, cuando nos proponemos una meta u objetivo a medio o a largo plazo, los cuales requieren de una buena planificación, está bien dividirlo en metas más pequeñas.

Por ejemplo, imagina que estás escribiendo un libro que requiere de investigación. Una de esas metas más pequeñas (pasos o tareas), podría ser el investigar sobre un área concreta del tema a desarrollar en un plazo de 1 semana. El siguiente objetivo redactar ese capítulo, el siguiente mandarlo a revisar y recibir una valoración, etc.
De forma general podríamos decir que las metas a corto plazo son aquellas que queremos cumplir en un plazo que va desde unos días a varios meses, que las metas a medio plazo van de varios meses o un año, a varios años; y las metas a largo plazo, aquellas que podemos lograr incluso hasta en 10 años (o más tiempo).
Normalmente, las metas a corto y medio plazo son submetas, hitos, pasos o tareas que vamos estableciendo para conseguir metas a largo plazo. Otras veces no, otras veces, las metas a corto y medio plazo, son metas en sí mismas, se consiguen y ya.
Es más, dentro de las metas a corto o medio plazo, podemos establecer metas a, aún, más corto plazo.
Imagina que quieres vender tu tienda porque te jubilas y quieres quitarte los gastos que te va generar el tenerla sin uso.

Los pasos que puedes ir dando para lograr ese objetivo pueden ser metas en sí mismas.
Por ejemplo: el primer objetivo para conseguirlo podría ser el limpiar todos los productos de tu tienda y la tienda en sí. El siguiente objetivo buscar una plataforma donde vender esos productos. El siguiente establecer un precio para cada producto, luego subir esos productos a la plataforma. Después hacer publicidad para vender esos productos. Otro objetivo sería el buscar una inmobiliaria o portal inmobiliario en internet que te ayudara a dar visibilidad a la venta y donde pudieras mostrar el local.
Y así podríamos ir estableciendo los pasos para tenerlo todo bien planificado, que se perciba como más alcanzable y que, al estar organizado, realmente facilite el objetivo de vender tu tienda y los productos que aún te quedan.
Esto sería una forma de establecer bien las metas. Es lo que vamos a ver ahora. Además a parte de describir cómo se establecen bien estas metas, pondremos una situación como ejemplo para ver como planificar la consecución de ese objetivo.
Cómo establecer o planificar una meta para que sea alcanzable
El cómo nos proponemos los objetivos o las metas es casi más importante que la meta en sí misma, sobre todo cuando estas metas son a medio o a largo plazo.
Sin una buena elaboración, sin un buen plan, es bastante posible que esa meta no llegue a cumplirse.
Vamos a empezar por los pasos que estaría bien dar a la hora de proponernos un objetivo.
1. Identificar una meta:
El primer paso sería identificar, definir bien qué es lo que queremos conseguir.
Como en este caso la meta os la vais a proponer vosotros, es importante que sea una meta que os motive a nivel intrínseco, que os genere satisfacción a nivel interno, que os motive su logro a vosotros y no que se base tanto en las opiniones o expectativas de los demás.
Pongamos por caso la siguiente situación:
Imagina que siempre se te dado bien el dibujo y que además disfrutas dibujando y pintando con tu tablet. Además tienes una imaginación desbordante, se te dan bien los niños y también te gusta leer. Por lo que investigando, has descubierto que la ilustración de historias dirigidas al público infantil, es a lo que quieres dedicarte.

En este caso la definición de la meta a largo plazo sería “vivir de mis propias ilustraciones dirigidas a libros infantiles”.
Metas SMART
Una forma efectiva de planificar metas es través del establecimiento de objetivos claros y alcanzables. Este tipo de metas se denominan metas SMART.
SMART es un acrónimo que reúne las cinco características que debería tener una meta para estar bien definida y aumentar la probabilidad de éxito.
Estas cinco características se refieren a que las metas deben ser específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con un límite de tiempo. Vamos a explicar a qué se refiere cada característica:

2. Especificar la meta:
Cuando decimos que una meta debe ser específica, nos referimos a que las metas bien propuestas han de estar claras, bien definidas y detalladas. No deben dar lugar a interpretación. Una meta bien definida debe indicar claramente qué es lo que se pretendemos conseguir.
El hecho de tener una meta bien definida y específica nos ayuda a mantener la dirección hacia el logro de ese objetivo y nos permite, al mismo tiempo, medir o valorar el progreso que vamos teniendo.
Con una buena definición de la meta podemos valorar cuántos pasos hemos completado y detectar qué es lo que necesitamos para seguir avanzando hacia nuestro objetivo, es decir, identificar los recursos necesarios para lograr esa meta.
Una meta específica responde a las siguientes preguntas:
- ¿Qué?
- ¿Cómo?
- ¿Dónde?
- ¿Por qué/Para qué?
- ¿Cuándo o en cuanto tiempo?
Imagina el ejemplo que pusimos antes. Nuestra meta final era vivir de nuestras propias ilustraciones. Vamos a tratar de responder a estas preguntas en base a ese objetivo:
- ¿Qué? Quiero vivir de la ilustración digital infantil
- ¿Cómo? Practicando y aprendiendo habilidades y técnicas relacionadas con la ilustración digital
- ¿Dónde? En varios cursos profesionales (grado superior y cursos propios)
- ¿Por qué, para qué? Para poder crear ilustraciones de buena calidad porque quiero vivir de mis propias ilustraciones en un futuro
- ¿Cuándo? Podríamos ponernos que queremos mejorar esta habilidad en 3 años, por ejemplo, y luego ya comenzar a obtener ingresos
Esto nos proporciona una guía por la que ir avanzando y midiendo nuestro progreso hasta cumplir ese primer objetivo.
3. Hacer tu meta medible
Una meta bien propuesta tenemos que poder medirla, poder comprobar el progreso hacia el logro de esa meta en base a los criterios que hemos establecido teniendo en cuenta las preguntas que nos hicimos a la hora de hacer a nuestra meta específica (Qué, cómo, dónde, por qué y/o para qué y cuándo o en cuánto tiempo).
El que la meta sea medible no sólo nos permite ver nuestro progreso sino también saber cuando hemos alcanzado nuestra meta.

Siguiendo con el ejemplo de la meta de «Mejorar mis habilidades de ilustración digital para poder vivir de hacer ilustraciones de libros infantiles», podríamos hacerla medible de la siguiente manera:
Por ejemplo, uno de los criterios sería valorar cómo vas en los cursos y el grado en el que te has inscrito para mejorar las habilidades de ilustración digital.
Otra forma podría ser, si el grado dura, imagina dos años, y, además vas haciendo cursos específicos de ilustración infantil, en el segundo año podrías ponerte a prueba y ver si en menos de 2 días eres capaz de completar una ilustración de una escena concreta de un libro infantil y pedir una opinión profesional. Esto nos permitiría valorar el avance y la mejora de nuestra habilidad de ilustración digital.
4. Metas alcanzables y realistas:
Una meta es alcanzable cuando nos vemos capaz de lograrla, aunque el proceso no sea sencillo y nos suponga un desafío.
De hecho, las metas que nos obligan a salir de nuestra zona de confort suelen aumentar nuestra motivación si además ese área donde estamos avanzando, nos apasiona. Pero es cierto, que la meta debe ser realista, de ahí la importancia de tener en cuenta todo lo que mencionamos en este vídeo que os comparto: nuestras habilidades, situación personal y recursos de los de que disponemos.
Cuado nos proponemos una meta demasiado difícil de conseguir o que es poco viable, puede resultar muy frustrante y eso desmotivarnos, haciendo que abandonemos la lucha por esa meta. También ocurre lo contrario, si nos proponemos algo demás de fácil, puede que acabemos pensando que es una tontería o posponiéndolo porque ya lo haremos, que es sencillo y tendremos tiempo. Además algo muy sencillo de conseguir, habitualmente no es tan satisfactorio.
Apliquemos esto a nuestra meta ejemplo de mejorar nuestras habilidades de ilustración digital para poder crear ilustraciones de alta calidad para libros infantiles y vivir de ello.
Imagina que actualmente tienes un nivel básico en el área de la ilustración digital, porque, aunque te encante, no has podido aún dedicarle el tiempo que requiere ser un experto. Probablemente no sea viable el proponerte alcanzar una elevada calidad en tus trabajos en un mes.
Pero podríamos generar una meta más alcanzable como por ejemplo, la que ya habíamos mencionado en el apartado anterior: acabar el grado superior de ilustración en dos años y añadir cursos para mejorar más rápido mi habilidad. Además en un año te propones el ser capaz de crear una ilustración de calidad para la escena de un libro en menos de 2 días.
Esta meta sería alcanzable y desafiante.
Como es alcanzable y está bien formulada, ver que es viable el conseguirlo, aumentará nuestra motivación, persistencia y dedicación al logro de nuestro objetivo.
5. Metas relevantes:
Otra de las características de las metas SMART es la relevancia de esa meta. Quiero decir con esto que estaría bien que lo que nos propusiéramos estuviera acorde a nuestros valores, creencias, intereses y que, si esas metas suponen tiempo y cambios importantes, que estén orientadas al estilo de vida que querríamos tener en un futuro.
Me refiero con esto a que las metas que nos proponemos tengan un sentido en nuestra vida.
El que sean relevantes, también aumenta nuestra motivación respecto al logro de esa meta ya que es importante lograrla para conseguir un objetivo mayor. Imagina que tu principal motivación fuera irte de casa. Una meta orientada a ese objetivo sería buscar un trabajo.
Volviendo al ejemplo.
Si nuestra meta es convertirnos en ilustradores digitales de calidad y ganarnos la vida con ello, mejorar nuestras habilidades, sería una meta importante ya que va orientada a conseguir eso que nos proponemos.
Además como disfrutamos con ello, es relevante para nuestros intereses y valores personales. Nos ayuda porque hacemos algo que nos gusta y además permite que nos expresemos a través del dibujo.
Sabemos que una meta es relevante cuando conseguirla es importante para nosotros y nos ayuda a conseguir algo deseable más a largo plazo.
6. Metas con un límite de tiempo
A la hora de establecernos una meta también es importante que tengamos en cuenta el tiempo que nos puede llevar conseguirla.

Para ello, estaría bien añadir un margen de error y en base a eso, establecer un límite de tiempo para conseguir nuestro objetivo.
Es cierto que podemos modificarlo si vemos que al valorar el progreso no llegamos al plazo que nos habíamos propuesto.
No siempre podemos controlar todo ni sólo somos nosotros, muchas veces, los únicos que influyen en el progreso hacia la meta. Pero se trata de no estar cambiando los tiempos cada dos por tres.
Tener un tiempo fijado para el logro de la meta general y las metas especificas orientadas a esa meta más grande, permite que planifiquemos y programemos las cosas que tenemos que ir haciendo de una forma más efectiva.
Es importante que esa meta inicial, que suele ser más general, la dividamos en metas más pequeñas y específicas (lo que nos permite valorar el progreso que llevamos) y que asignemos un plazo de tiempo para el cumplimiento de cada una de esas metas.
Volviendo al ejemplo de mejorar las habilidades de ilustración digital y vivir de ello, podríamos fijarnos una primera meta que sería “Buscar y matricularme en un centro donde comenzar los estudios del grado superior de ilustración” en un plazo de dos semanas por ejemplo.
Además, podríamos dividir esta primera meta en objetivos o tareas más pequeñas y específicas aún, como por ejemplo: llamar el viernes a los tres centros que más me interesan para informarme de cómo es el proceso de formación.
Ver que vamos consiguiendo estas pequeñas cosas, que a veces se hacen muy grandes, aumenta nuestra motivación al ver que vamos superando ciertos pasos.
Qué otras estrategias nos pueden ayudar a lograr nuestras metas
Además de establecer y planificar bien una meta, hay otras estrategias que pueden ayudarnos a avanzar en el proceso y no quedarnos estancados.
Muchas de estas estrategias derivan de la propia concepción de las metas SMART. Por ejemplo:
El desarrollar un buen plan de acción no únicamente de forma mental, sino plasmar ese plan en un documento.
Puedes hacerte un documento en el ordenador, incluso una carpeta a la que le pongas el nombre de esa meta.

En un documento puedes poner los pasos que tienes que ir dando para lograr las metas intermedias y luego dividir esas tareas en pasos aún más pequeños como hemos visto.
También es importante que tengas en cuenta los impedimentos que pueden aparecer en la consecución de tu meta, si tienes que contar con alguien más, si necesitas ayuda económica…
En otro documento puedes hacerte un calendario en el que anotes las fechas límites para cada tarea concreta y el cumplimiento de cada meta intermedia.
También si eres de las personas que suelen dejar todo para ultima hora, puedes utilizar alguna aplicación como los recordatorios y otras aplicaciones de productividad que te ayuden a organizarte y a estar seguro o segura de que estás dedicando el suficiente tiempo para avanzar en esa meta.
La búsqueda de apoyo, como apuntarte a un curso, al gimnasio, o el comprometerte con alguien a cumplir con ciertos objetivos, también puede ayudar.
Escrito por Esther Blázquez Álvarez, psicóloga en Epsiba Psicología en Salamanca y psicóloga online mediante videoconferencia.

Me gusta su artículo, voy aplicarlo a mi trabajo de ventas de seguros y mi vida personal, gracias Saludos
Gracias Fernando :)