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La triada oscura de la personalidad está compuesta por tres rasgos de personalidad: el narcisismo subclínico, el maquiavelismo y la psicopatía subclínica. 

Podríamos decir que estas tres personalidades no tienen porqué ser patológicas, no corresponden a una entidad clínica como tal, más bien representan variantes extremas de rasgos de personalidad que podemos presentar todos a lo largo de nuestra vida en ciertas situaciones. El narcisismo se caracteriza por la grandiosidad y necesidad de admiración, el maquiavelismo se define por la manipulación y explotación de los demás, a menudo con insensibilidad moral, y la psicopatía se asocia con impulsividad, falta de remordimientos y conductas antisociales.

Comparten todas ellas la falta de empatía y cuando se dan de forma conjunta hay una tendencia a la dominación, el poder y el control. Luego veremos de forma separada los 3 componentes de la Tríada Oscura de la Personalidad, pero anticipándonos un poco, digamos que las personas que presentan estos tres rasgos son personas sin escrúpulos, sin una brújula moral a la que si le añadimos la falta de empatía, podemos deducir que harán lo que sea con tal de conseguir lo que se proponen a nivel de relaciones sociales, en el trabajo o en cualquier otro ámbito.

Con esta descripción creo que os podréis imaginar el resultado de los tres rasgos de forma conjunta y seguro que no es positivo.

Para aclararlo, voy a describir los tres rasgos en este artículo y de cómo en función de la predominancia de cada uno de estos rasgos y su interacción, influye en que el cuadro de personalidad oscura sea más o menos grave o maléfico, por decirlo de algún modo.

Psicopatía

Según el Modelo Triárquico de la Psicopatía, desarrollado en 2009 por Patrick et al., la psicopatía presenta tres características: audacia, mezquindad/maldad y desinhibición.

La audacia (Boldness) refleja una temeridad y confianza en uno mismo extraordinarias. Las personas con altos niveles de audacia es probable que en entornos sociales sean encantadoras y que mantengan la calma en situaciones estresantes. Esto les permite afrontar desafíos y riesgos sin aparente temor ni ansiedad.

La mezquindad o maldad (meanness) se asocia con una falta de empatía y el desprecio hacia los demás. Incluye la tendencia a la manipulación, la crueldad, el egocentrismo y una moralidad deficiente. Esta faceta refleja una actitud despiadada y un desinterés por el bienestar de los demás

La desinhibición (Disinhibition) se relaciona con la impulsividad y falta de control. Cuando alguien presenta una alta desinhibición suele tener dificultades para regular las emociones y comportamientos, lo que le lleva a actuar de forma impulsiva sin tener en cuenta las consecuencias de sus acciones.

El Modelo Triárquico de Psicopatía ofrece una perspectiva integral, reconociendo que la psicopatía no es un fenómeno unitario, sino más bien un conjunto de rasgos que pueden manifestarse en diferentes combinaciones y grados. Esto permite una mejor comprensión de las variaciones individuales dentro del espectro de la psicopatía y facilita la identificación de subtipos específicos de comportamiento psicopático.

Es célebre también la frase de Johns y Quay (1962) respecto a la psicopatía: “El psicópata se sabe la letra, pero no la música”. Con esta frase se refieren a la capacidad que tienen los psicópatas para entender cómo funcionan los demás a nivel emocional, pero a la incapacidad que tienen para resonar con esas emociones.

Maquiavelismo 

El maquiavelismo como constructo psicológico, se centra en el conjunto de actitudes y comportamientos que involucran cinismo, manipulación y falta o ausencia de moralidad en las relaciones interpersonales. Quienes muestran altos niveles de maquiavelismo suelen:

Manipular a los demás en su propio beneficio: Tienen una habilidad especial para influir en los demás y explotarlos, sin remordimiento de conciencia.

Ser cínicas y desconfiadas: Su visión del mundo se caracteriza por la desconfianza y la sospecha hacia las acciones, o más bien lo que motiva a la acciones de los demás. Creen que las personas actúan siempre por interés propio, buscando su propio beneficio.

Carecer de principios éticos: Adaptan sus principios según les convenga en una situación dada para maximizar sus propios beneficios sin comprometerse con normas o valores universales.

Ser estratégicos y calculadores: Planifican cuidadosamente lo que hacen cuando realmente quieren conseguir algo. Para ello evalúan todos los riesgos y beneficios de sus posibles comportamientos y decisiones.

El maquiavelismo comparte con la psicopatía y el narcisismo la falta de empatía y la tendencia a la manipulación, pero se distingue de ambos por la astucia y las estrategias calculadas en sus relaciones sociales, así como por su enfoque en el pragmatismo y la eficacia por encima de los valores morales.

Narcisismo

El narcisismo, como componente de la Tríada Oscura de la Personalidad, se refiere al patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía que expresan algunas personas. En la Tríada Oscura, el narcisismo comparte con el maquiavelismo y la psicopatía la manipulación y la falta de empatía, pero se diferencia por la autoexaltación y la necesidad de admiración. Aunque el narcisismo puede ser un rasgo adaptativo en niveles moderados, en su extremo patológico puede conducir a dificultades significativas en las relaciones personales y en el ámbito laboral.

El rasgo del narcisismo se caracteriza por:

Grandiosidad y autoimportancia exageradas: Las personas con un elevado nivel de narcisismo se ven a sí mismas como superiores a las demás, teniendo un sentido inflado de su propia importancia.

Necesidad de admiración y atención: Requieren de elogios y reconocimiento de forma frecuente, casi continuada, ya que muchas veces la autoestima de las personas con un elevado nivel de narcisismo depende de la aprobación y valoración de los demás.

Fantasías de éxito y poder: No es infrecuente que presenten fantasías acerca de su propio éxito, belleza, poder, creyendo que son especiales y que solo pueden ser entendidos o deben asociarse con otras personas o instituciones de estatus elevado.

Actitud arrogante o altiva: Las personas con altos niveles de narcisismo pueden ser arrogantes con los demás o presentar una actitud prepotente, de superioridad.

Falta de empatía: Tienen dificultades y, a menudo, falta de interés en comprender las emociones y necesidades de otras personas, lo que les lleva muchas veces a ser desconsiderados dentro de sus relaciones.

Relaciones interpersonales explotadoras: Pueden aprovecharse de los demás en beneficio propio, mostrando poco interés o preocupación por cómo se sientan los demás o por sus necesidades.

Podríamos decir que la baja empatía es una característica central de la Tríada Oscura de la Personalidad y además esa baja empatía se muestra de manera diferente en mujeres que en hombres. La baja empatía en mujeres se asocia con el narcisismo mientras que en hombres se relaciona más con la psicopatía (Jonason, Lyons, Bethell & Ross, 2013).

El maquiavelismo y la psicopatía presentan así mismo una baja compasión por el otro, baja toma de perspectiva y baja preocupación empática, además ambas se caracterizan por presentar venganza emocional.

A parte de lo mencionado, la psicopatía y el narcisismo se caracterizan por presentar también ciertos niveles de alexitimia, que es la dificultad para identificar y expresar los sentimientos o emociones.

Luego el narcisismo y la psicopatía se relacionan ambos con la impulsividad, aunque esa impulsividad es más disfuncional en la psicopatía que en el narcisismo. El maquiavelismo no se asocia tanto con la impulsividad (Jones & Paulhus, 2011, 2009).

En conclusión, aunque estos rasgos no constituyen trastornos clínicos en sí mismos, sus manifestaciones extremas pueden tener efectos significativos en las relaciones interpersonales, en el ambiente laboral y en la sociedad en general.

Escrito por Esther Blázquez Álvarez, psicóloga en Epsiba Psicología y psicóloga online.

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